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Jul 21

Prueba: Volkswagen Polo 1.4 TDI 90 CV

Prueba: Volkswagen Polo 1.4 TDI 90 CVAl acercarse al nuevo Polo, hay que fijarse con detenimiento para distinguirlo del modelo anterior, pues el lavado de cara sufrido el pasado año ha sido realmente leve.

Cambian los paragolpes delanteros y traseros de forma sutil, con una entrada de aire rediseñada delante y la incorporación de los catadióptricos detrás que redundan en una mayor sensación de anchura y aplomo.

Los grupos ópticos son también ligeramente diferentes, mientras que la parrilla recurre a elementos cromados horizontales en línea con los últimos modelos de la marca.

Dentro ocurre lo mismo: nuevos tapizados, equipos multimedia, consola central con aspecto de mayor calidad y un volante completamente nuevo tomado del Golf.

Llantas y ruedas de 15 pulgadas de aleación.

Este último elemento le hacía bastante falta a mi juicio, pues recuerdo el anterior demasiado grande y con un aro muy fino.

Por lo demás, el Polo mantiene un interior amplio para su tamaño, con unas plazas traseras que gozan de buenas cotas en altura y espacio para las piernas.

En cuanto a la anchura, es suficiente para dos adultos, y puestos a ir tres la banqueta no resulta del todo incómoda, pero el túnel central es demasiado voluminoso.

Por último, el maletero cubica unos aceptables 280 litros, pero ahora se puede optar por un piso movible en dos alturas que, en su posición más elevada permite enrasar con los respaldos de los asientos traseros y crear una superficie de carga completamente plana que llega hasta los 952 litros.

Lo que sí varía es su oferta de motorizaciones Diesel (para los nuevos 1.0 TSI aún hay que esperar). Y es que se sustituye el anterior cuatro cilindros de 1.6 litros por un inédito bloque de 3 cilindros y 1.4 litros de cilindrada (nada que ver con el antiguo 1.4 TDI que montaban los Polo hace más de una década).

Es un bloque que se irá extendiendo a otros modelos del Grupo, incluidos los Audi A1 y A3, con el objetivo de reducir emisiones y consumos y cumplir, así, la normativa Euro6.

Y esa es su razón de ser, porque el que escribe prefiere de largo el funcionamiento de los anteriores 1.6 TDI. Como aquél, el 1.4 se ofrece también con tres niveles de potencia de 75, 90 y 105 CV.

En el caso de la unidad probada, la intermedia, Volkswagen promete -obviamente- consumos más bajos, pero también mejores prestaciones pese a la menor cilindrada, un cilindro menos y el mismo valor de par.

De esta manera, el 1.4 TDI de 90 CV acelera de 0 a 100 km/h en 6 décimas menos y aumenta su velocidad máxima hasta los 184 km/h (antes 180).

Resulta curioso porque la sensación al conducirlo es la contraria.Y es que el 1.4 es perezoso a bajas revoluciones, a lo que se une un funcionamiento del Start/Stop un tanto engorroso que redunda en una pérdida de comodidad al movernos por ciudad al salir de un semáforo o un ceda. Una vez ganamos velocidad se aprecia un considerable salto entre 4ª y 5ª marcha, siendo uno de esos casos en los que se echa en falta una sexta velocidad.

Y ya no sólo como desahogo, sino porque la caída de vueltas al pasar a la marcha más larga penaliza la aceleración en grandes distancias, presumiendo que en el 0-1000 metros no será tan rápido como un 208 1.6 HDi, por ejemplo.

Al menos no vibra ni suena como se podría pensar de un tres cilindros, siendo casi comparable al sedoso motor del francés.

Sí que favorece los consumos en carretera, la mayor baza de este nuevo 1.4 como decía antes. Lo corroboran los 3,4 litros de media, ocho décimas menos que el anterior 1.6.

En la práctica es difícil ver esas cifras en el ordenador al realizar una conducción mixta.

En autopista, a velocidades legales es sencillo moverse en torno a los 4 litros, pero a poco que hagamos ciudad o nos movamos por nacionales la media rozará los cinco; muy buenos datos en cualquier caso.

Con este motor, el Polo se ofrece en dos niveles de acabado: Advance y Sport.

El primero parte de una tarifa de 16.025 euros con la actual promoción que incluye, además, equipamiento adicional como los sensores de aparcamiento o las llantas de aleación.

El Sport añade por 1.280 euros más el climatizador automático, faros antiniebla, Bluetooth y en promoción un paquete que incluye control de crucero adaptativo, sensor de lluvia y luces o la pantalla táctil de 6,5 pulgadas.

Son precios en línea con sus rivales, pues un 208 1.6 HDi 92 con acabado Allure cuesta 16.480 € y un Opel Corsa 1.3 CDTI 95 Excellence 16.353.

En definitiva, el Polo resulta un coche muy equilibrado destacando en consumos, nivel de acabado o posibilidades de equipamiento. La única pega viene dada por su motor, más enfocado a la eficiencia que al agrado de uso.

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