Cómo conseguir un otoño libre de peligros para los ancianos

Con el fin de las vacaciones muchos de nosotros retomamos poco a poco nuestra rutina y cuando menos lo esperamos sin darnos apenas cuenta ya ha llegado el otoño. Con esta estación tan mágica también llega el frío, la lluvia y aumentan los riesgos para la salud de las personas mayores.

Junto con los niños  los ancianos son de los grupos de la población  más vulnerables  a los cambios extremos de temperaturas y precisamente este año con la  pandemia provocada por el COVID-19 hay que tener especial cuidado con el estado de salud de los mayores en las residencias de ancianos en Madrid.

El cambio en las horas de luz, los cambios bruscos en un mismo día de temperaturas (calor por el día y frío por la noche), las lluvias volviendo a formar parte del paisaje  pueden tener su encanto pero siempre que nos pongamos objetivos antes del otoño  para mejorar su salud.

Por ello hemos decidido hacer una corta y sencilla lista sobre ciertas precauciones y aspectos a tener en cuenta para armar de defensas a nuestros ancianos y prepararles para que disfruten sin riesgo de los meses de otoño. 

Recomendaciones de acciones a realizar

1. Una buena higiene

Siempre que sea posible que se laven las manos si salen al exterior o en momentos clave  como por ejemplo a la hora de comer o después de haber tocado  objetos comunes.

Utilizar pañuelos desechables a la hora de estornudar y sobretodo evitar el contacto directo con personas que tengan gripe o algún otro tipo de enfermedad respiratoria. 

Evitar en la medida de lo  posible los locales cerrados o que puedan tener aglomeraciones y vacunar a todos aquellos grupos de la población que sean de riesgo en sus centros correspondientes de atención primaria.

2. Protegerse de los cambios de temperatura

Una vez que se empiecen a notar los cambios de temperatura y las diferencias entre la noche y el día recordarles que lleven consigo prendas resistentes a la humedad y al frío. pueden optar por usar varias capas de prendas ligeras y transpirables para que sea más sencillo deshacerse de alguna si hace calor.

Proteger, además, zonas susceptibles de pasar  más frío como por ejemplo la  garganta y los pies, dejando a un lado las sandalias y procurando llevar algún pañuelo en las salidas.

En las residencias de mayores en Madrid procurar mantener una temperatura constante, en este caso la temperatura ideal se sitúa en torno a los 21º C. poner atención a las posibles corrientes de aire que se pueden producir al ventilar.

3. Mantener unos hábitos alimenticios saludables y correspondientes a la época en la que vamos a entrar

Del mismo modo la alimentación de los animales es uno de los aspectos primordiales para que puedan tener una vida sana y despreocuparse de las infecciones respiratorias o la gripe. Una dieta sana y variada no sólo les beneficia a ellos sino que es un claro factor de protección de la salud de todos.

A la hora de comer, cómo todavía hace calor, se recomiendan comidas nutritivas y ligeras, compuestas por las frutas y verduras de la temporada. Lo ideal es acompañar verduras con alimentos bajos en grasa como lo son el pescado y las carnes magras.

La hidratación es otro de los aspectos a tener en cuenta. Septiembre es la estación idónea para empezar a aumentar la ingesta de cítricos que  contienen vitamina C, una vitamina asociada al reforzamiento de las defensas frente al frío.

Podemos acompañar los zumos con caldos vegetales que además de hidratarlos les aportarán nutrientes y harán que recuperen el calor si las noches empiezan a ser frías.

4. Mantener un estado físico y de ánimo alto

No nos deberemos olvidar de la actividad física y aprovechar que todavía no ha empezado la época de lluvias para salir a pasear diariamente, hacer ejercicio al aire libre o acudir a la piscina.

Las temperaturas más frescas nos permitirán aprovechar los espacios con sombra de las residencias de ancianos en Madrid para cultivar también la mente y retrasar así la pérdida cognitiva propia de la  edad. Encontrar un rinconcito a la sombra y con brisa para leer pero siempre con una manta o  algo de abrigo por si refresca.

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